PEÑIN, PARKER… EL PRECIO DE LA OPINIÓN

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Son muchos los amigos aficionados que me preguntan sobre la importancia que tienen las puntuaciones que otorgan los distintos gurús internacionales a nuestros vinos, y el camino que se sigue para llegar a poner tu botella encima del despacho de cada uno de ellos. Creo que detrás de su interés está la necesidad de crear un mapa de credibilidad alrededor de sus calificaciones y tener un consejero de confianza al que seguir.

Personalmente, y durante mi primera etapa profesional utilicé la Guía Peñin como base para desbrozar un poco la alta oferta de vino español y ahorrar tiempo acotando las bodegas a las que dirigirme cuando necesitaba seleccionar un vino. D. José Peñin ha sido pionero en esta actividad y ha cosechado un éxito incomparable nacional e internacionalmente, siendo la guía más usada en países tan importantes para nuestro mercado como Alemania. Edición tras edición un equipo de gente ha ido catando añada tras añada todos los vinos de España y emitiendo su opinión. Puntos, estrellas, etiquetas, ferias, eventos, intereses… Hace años que D. José convirtió su guía en un gran negocio y la vendió. En 2014  coincidí con el en Moscú. La Guía que lleva su nombre organizó un salón allí.  Él apareció como reclamo de marketing cual estrella invitada. Luego he tenido la oportunidad de catar con D. José algunos vinos y me ha dado la sensación de encontrarme otra vez con una forma de catar mas sensata, más fresca. Probablemente más desinteresada. Seguramente, todavía,  sus notas de cata sean tenidas en cuenta en la elaboración de la guía pero no tengo claro cuales son los límites que establece la mercadotecnia en la opinión global de la publicación.

También en 2014 Parker llamó a las puertas de una de las bodegas que represento. Nos mando a su discípulo D. Neal Martin  con cita previa. Os podéis imaginar el «Bienvenido Míster Marshall» que organizamos. Intentamos ser profesionales pero debo reconocer que esperábamos al americano con muchas expectativas. Apareció un pequeño hombre, joven pero cansado, con pocas ganas de conocer nuestro viñedo y harto de vino. De su visita sacamos algunas conclusiones claras. La primera fue la de no volver a recibir a ningún catador, por afamado que fuera, después de la una del medio día. La segunda es que, el Señor Martin, no tenía gran idea sobre el viñedo y los vinos españoles. Luego se publicaron sus puntuaciones y nos resignamos a ellas. Nos trató bien pero no nos convenció como profesional. Nos pareció una cata de circunstancias.

Y efectivamente sus publicaciones son importantes. Encumbran algunos vinos, descubren otros y generan opinión que incide directamente en el devenir del mercado.

Ya en el año 2003 dejamos de trabajar con un importador americano que sólo realizaba sus pedidos de compra cuando las puntuaciones de la añada en curso eran superiores a 90. Recientemente hemos recibido buenas puntuaciones en vinos con una gran relación calidad precio  que han promovido pedidos internacionales de volúmenes mayores a los que elaboramos.

Tenemos claro  que existe un gran interés económico detrás de unas buenas puntuaciones.

Pero, ¿Conocemos alguna manera de adulterar esas opiniones? Es lógico  pensar que las puntuaciones de las bodegas que mayor inversión mantengan de sus presupuestos publicitarios en las revistas o medios de los grupos empresariales que publican estas guías serán examinadas cautelosamente. También ha pasado que alguna bodega haya sido capaz de influenciar a cambio de dinero la opinión de catadores. Fue el caso de Jay Miller, catador de Parker, con el que casualmente coincidí acompañado (yo) de un prestigioso enólogo, amigo,  que no podía dar crédito a lo que veía, a las puertas de una de sus «catas privadas» una buena mañana en Madrid.

¿Cómo se llega a colocar una botella en la mesa de cata de esas publicaciones? Unos abren periodos de cata por áreas geográficas a los que pueden acudir todos los productores con elaboraciones en esas zonas. Otros acuden in situ y a través de los consejos a visitar las zonas y a catar los vinos. Parker sólo cata vinos con importador en E.E.U.U. y se abastece de muestras a través de ellos.

Por último, me gustaría resaltar que existen diferentes actitudes por parte de las bodegas cuando llega el momento de afrontar el momento de una publicación de puntuaciones. Imagino que depende del nivel de estrés comercial en el que te encuentres reaccionas de distinta manera. En el caso de los equipos con los que trabajo no solemos poner muchas esperanzas en estas publicaciones y de esta manera nunca nos defraudan demasiado. Creer en lo que haces y enfrentarte asiduamente a la opinión del consumidor en el trabajo diario te hace tener una visión general de la aceptación de los vinos en el mercado. Aunque no os niego que cuando se anuncian puntuaciones siempre andamos un poco pendientes.

Un último consejo. En esto del vino, no busquéis lideres espirituales. Os perderéis las mieles del descubrimiento.

 

 

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