Proyectos Vitivinícolas y Enomarketing

Acompañando a un buen vino

 

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VITIVINÍCOLAS

Y ENOMARKETING

Acompañando a un buen vino

FAQ

¿Qué es un buen vino?

Desde el punto de vista técnico, un buen vino es aquel que cumple con los parámetros establecidos por la ley o por los estándares de calidad, y que carece de otro tipo de defectos.

Será el enólogo quien fije el estándar de calidad de la producción de una bodega y lo garantice año a año. No obstante, las normas evolucionan y dan paso a prácticas enológicas nuevas, a la incorporación de nuevas variedades o a diferentes porcentajes de mezcla. En ese sentido, un buen vino de hoy no es lo mismo que un buen vino de ayer ni será lo mismo que un buen vino de mañana.

Desde el punto de vista del mercado, un vino es bueno cuando posee una relación óptima entre la calidad percibida y el precio de adquisición. Ahora bien, el criterio del consumidor está en constante evolución, porque éste está aprendiendo a la misma velocidad con la que se desarrolla el mercado. Además, ese criterio del consumidor está fuertemente estimulado por un factor social: la opinión.

El valor del vino no es algo estable, por tanto, requiere actualizarse de continuo y sólo un serio trabajo de enomarketing generará la necesaria percepción de valor por parte del consumidor.

¿CUÁLES SON LOS RETOS DE LAS BODEGAS ESPAÑOLAS HOY?

El primer reto es el de la profesionalización, puesto que cada miembro del equipo de bodega ha de contribuir decisivamente al plan comercial y, para ello, necesitan formación específica.

El segundo reto es la búsqueda de la excelencia, que garantice índices de calidad superiores a los de la competencia. Buscar la excelencia implicará haberla experimentado, conocerla a fondo. La excelencia es la mejor vacuna contra el conformismo (muy español) y sólo asusta a los que se conforman.

El tercer reto es la redefinición constante del valor del vino. Cada proceso, cada contexto, cada historia suma un valor peculiar y esencial al vino. La bodega ha de percibir ese valor y ha de contribuir a descubrir y añadir nuevo valor cada día. En esa tarea, el enomarketing será decisivo.

El cuarto reto es la comunicación entendida como búsqueda de conocimiento y no como búsqueda de reconocimiento artificial. La bodega ha de buscar, ha de encontrar, ha de crear un discurso creíble y honesto, susceptible de ser sintetizado para canales diversos. También ha de encontrar una vía de acceso a los prescriptores locales.

El quinto reto es la autonomía, el conseguir un crecimiento atomizado y sostenido que no haga que las bodegas sean dependientes de ciertos clientes y operaciones. La pandemia ha sacado a la luz esta debilidad común del sector. La búsqueda de la autonomía supondrá crear un mapa comercial con dimensión geográfica y estratificación de canales.

El sexto y último reto será la consolidación comercial, el conseguir que la situación financiera no afecte a la calidad del producto y a la comercialización.

¿CÓMO HAN DE PREPARARSE LAS BODEGAS PARA EL FINAL DE LA CRISIS?

Mejorando los procesos que permitan una generación de valor añadido desde la viticultura, la elaboración y la creación del producto terminado.

Buscando la excelencia como idea reguladora que dinamice todos los mecanismos empresariales de la bodega. Sólo aspirando a la máxima calidad, con mejores controles de trazabilidad, con depuración de los procesos, etc., se alcanzarán los estándares que demanda el mercado.

Reestructurando los equipos, reforzando los lazos que los unen y redoblando el compromiso de todos y cada uno de sus miembros con la marca.
En ese sentido, también será importante la constante formación de comerciales y la inversión de recursos para el acceso a los mercados.

Generando un constante sentido de urgencia – incluso cuando llegue la calma – pues sólo así se logrará estar preparados ante contingencias futuras.

Tomándose muy en serio su compromiso con las demandas mundiales de responsabilidad en diferentes ámbitos (responsabilidad medioambiental, salud del consumidor…).

Acometiendo programas de digitalización, que no sólo contribuyan a la mejora del funcionamiento y la gestión de la bodega, sino que también permitan estar presentes en el nuevo panorama de comunicación y comercialización del mundo online.

Destinando recursos financieros equiparables a la inversión en bodega para la consecución de un plan comercial, que logre los objetivos marcados, se cuente o no con ayudas o subvenciones.

Incorporando la palabra innovación a cada uno de los ámbitos del proceso productivo.

Invirtiendo y movilizando recursos para mejorar la comunicación y el posicionamiento en un mercado que – se adivina – estará saturado de producto de calidad.

Buscando al nuevo cliente, a aquél al que aún no ha logrado acceder o a aquel que hasta ahora estaba fuera de su radio de acción.

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